«—Es como si tuviéramos que ser felices solo durante esta época, parece más una obligación que otra cosa. Y en el fondo estas fechas no tienen nada de especial. Las luces no se ponen por otra razón más que para compensar que es el mes con las noches más largas, que sean de colores y simbolicen la felicidad es solo pura superchería.
—En realidad ningún mes tiene nada de especial.
—Exacto.
—Pero… ¿entonces por qué no hacerlo especial? »



Cada persona tiene una forma diferente de vivir los últimos treinta y un días del año. Algunos pueden centrarse en disfrutar de la época navideña, ¿pero qué sucede con los que no tienen tanta suerte?