Murió.

Su corazón dejó de latir, la sangre dejó de ser bombeada y el cerebro pronto dejó de funcionar. Ya no respiraba, sus ojos se cerraron y no volvió a abrirlos. Todas sus extremidades quedaron paralizadas y sus cuerdas vocales no provocaban sonido alguno. Todo su cuerpo quedó frío y muerto. Nada de él podía moverse ya. Salvo su alma.

 

Abrió sus fantasmagóricos ojos como creía que debía hacer. Enfrente suya vio una luz tan cegadora que no tuvo más remedio que apartarlos al momento. La luz era muy atrayente. Tanto que no tenía más remedio que caminar hacia casi sin oponer resistencia alguna. Casi.

-         ¡NoNo quiero ir hacia la luz!¡La luz es mala!¡Nooooo! – gritó, y mientras lo hacía se dio la vuelta y corrió hacia la absoluta oscuridad que tras él se hallaba.

 

Entonces desapareció de ese lugar y cuando pudo abrir los ojos se levantó, se dio cuenta de que estaba tumbado así que se puso de pie. Vio ante sí prácticamente toda la gente que había conocido, la mayoría tenía los rostros entristecidos y por algunos incluso caían lágrimas.

-         ¿Qué pasa?¿Por qué lloráis?¿Y qué hacéis aquí?- preguntó.

 

 

Él no sabía qué hacer, así que miró hacia atrás y se dio cuenta de que se encontraban en un cementerio, el cual había visitado tantas veces para hacer compañía a sus seres queridos fallecidos. El día estaba bastante gris, todo cubierto de nubes e incluso empezaban a caer gotas del cielo, ese tipo de lluvia puñetera que es muy poca como para cubrirse de ella pero lo suficiente para que moleste bastante. Entonces miró hacia abajo y vio la tumba de la que había subido, y en la superficie se encontraba una lápida con su nombre en ella. No entendía nada aunque más bien era que no quería hacerlo. Nuevamente se dio la vuelta y vio como todos sus conocidos se iban ya.

-         ¡NoNo os vayáis!¡Explicadme qué pasa!¡Que alguien me explique qué pasa!- exclamó.

-         Estás muerto.

 

Él miró a su alrededor y en el lugar donde antes estaba la gente que conocía vio a un hombre con una gabardina completamente oscura, de pelo rubio y un tanto despeinado, con un rostro maduro pero que escondía más de lo que mostraba y que encendía un cigarrillo que sostenía en su boca. No alcanzó a ver con qué lo encendía.

-         ¿Qué….cómo has dicho?- preguntó él.

-         Veamos, acabas de salir de tu propia tumba, ves que toda la gente con la que has compartido algún momento está a tu alrededor llorando, ves una tumba con tu nombre en ella, y sobre todo, no tienes cuerpo alguno sino que eres una espectro andante y prácticamente transparente…¿y aún te preguntas si no estás muerto?

-         Pero…pero..no debería estarlo.

-         Mira, chaval, eso lo dicen prácticamente todos. Hay gente que llega aquí incluso totalmente achicharrados, cubiertos aún de humo y apestando a carne quemada porque los acaban de sentenciar a la silla eléctrica, y tienen el descaro de decir exactamente eso. Estás muerto. No hay ningún error. Asúmelo, pues no tendrás más remedio. Aunque tómate tu tiempo, de eso tienes de sobra.

-         Pero…¿y ahora qué?¿Quién eres tú?- dijo mientras lo observaba detenidamente.

-         Puedes llamarme G.R. Si quieres te puedo servir de guía, aunque ahora estoy un poco ocupado. La verdad es que a partir de ahora no hay mucho que puedas hacer. Este es tu mundo, el que ya conocías perfectamente, sólo que ahora estás muerto. No sé, echa un solitario, improvisa, algo habrá que hacer aquí. Puedes incluso espiar a las chicas que siempre has deseado, -dicho esto le guiñó pícaramente como si hubiera estado en su pensamiento cuando estaba vivo- venga, algo se te ocurrirá, yo me tengo que marchar.-Dio una última calada a su cigarro y lo tiró al suelo, lo que hizo que desapareciera.

-         Qué asco, ¿por qué fumas? ¿Qué sentido tiene si estás muerto?

-         Precisamente, ¡ya estoy muerto!¿Qué más da? – respondió con ironía y empezó a reírse a carcajadas, las cuales se oían con un eco que hacía retumbar sus oídos, entonces empezó a desaparecer e incluso cuando se hubo desvanecido del todo aún se escuchaban sus risas.

-         ¡NoNo me dejes aquí tú también, completamente…solo!- dicho esto vio que a su alrededor al lado de cada tumba había un espectro, había cientos de tumbas y por lo tanto cientos de espectros que le miraban con descaro y con cierto sarcasmo intentando atemorizarlo.

-         Bienvenido al Mundo de los Muertos.- escuchó esto pero no vio a quién pertenecía esta oscura y tenebrosa voz.