No lo entiendo. De verdad que no entiendo cómo he llegado a esta posición, a aceptar este papel y llevarlo anclado  arrastrándolo desde los últimos seis años. Y encima ¡es que no es para nada la realidad! Se lo han inventado, no tiene nada que ver conmigo. Pero vamos, una sola persona es capaz de hacer cambiar la impresión sobre otra a cualquiera de forma tan sencilla, al menos él puede. Y oye, no le culpo, es parte de su forma de ser, es lo que suele hacer... no voy a quejarme de eso pero precisamente por esas razones cada vez tengo menos contacto con él e intento evitar que se relacione con la gente nueva que conozco. Tenía razón en esos años pasados y sigo teniendo razón ahora. No me ha traído más que desgracias y problemas. Pero no lo culpo. La culpa es de los idiotas que le hacen caso, que se tragan todo lo que dice, que se dejan llevar como si no tuvieran personalidad, porque es mucha casualidad que antes de conocerlo esto no pasara. Pero da igual, esa no es la razón, ni es lo importante.

 

Lo son otras cosas, como el papel que mencionaba, que no es ya ni ser un mero bufón sin gracia, sino un comodín... que digo, ni eso, una mota de polvo que empuja el viento y los persigue de vez en cuando, trayendo sólo incomodidades por lo que parece. Sólo problemas. Sólo cizaña y maldad. Pero yo nunca hago nada de eso. Admito que cometo errores y cuando lo hago suelo intentar corregirlos pero me niego a asumir la culpa de todas las malditas cosas malas que pasan alrededor. Porque encima no solo es que digan que es mi culpa, ¡lo peor es que yo soy el que sale siempre peor parado! Así que concluyo que debo ser masoca, o sado-masoquista, nunca se sabe. Hoy en día son capaces de decir cualquier cosa. Soy de los que nunca negó que echaría de menos la época del instituto pero nunca creí que llegara a añorarlo tanto porque la verdad es que la salida apenas ha merecido la pena. Todo ha ido a peor prácticamente, con muy pocas excepciones.

 

¿Y por lo demás? Pues como no, egoísmo, críticas, egolatría, puñaladas, estúpidas discusiones -es que ahora se llaman así-  de gente que se mete en conversaciones ajenas, sentimientos que no valen para nada, son innecesarios y estúpidos, críticas sin razón, broncas constantes que no llegan a ningún puerto. Y eso ya pasaba hace años, desde que empezó todo. Y nada ha mejorado. Sigo sintiéndome como una sobra, una molestia, que muchas veces ya se ha alejado, no vaya a interrumpir las relaciones de otros, que no ha ido a sitios, que ha sido ignorado y ninguneado en multitud de ocasiones. Pero claro, soy un quejica. Y lo sería de ser una simple herida superficial que cura con el tiempo, pero no, ésta no cura, sigue ahí sin poder cicatrizar porque cuando parece que la alivian escupen ácido contra ella y hurgan hasta que la vuelven a hacer sangrar. Porque aquí nadie tiene cuidado por nada, por lo que piensen o sientan otras personas, aquí a todos les da igual el prójimo, con pocas excepciones, y a veces siento que soy un idiota por preocuparme tanto por compartir, por hacer que se sientan bien, por intentar ser parte de algo.

 

Pero algo sí ha cambiado. Ahora la estupidez ha crecido a la par que internet ha ido innovando y el uso de redes sociales y webs automatizadas ayudan a los que creen que tienen cosas que enseñar y decir a mostrárnoslas a todos. Pero, eh, se quejan como las mires si ellos no quieren, y te insultan creyendo que tienen todo el derecho. O nos dan información que deberían tratar con más cuidado. O no, la verdad es que en eso no me puedo quejar, no soy quien de pedirle nada, pero hubo gente con más tacto a la hora de hacer ciertas cosas, pero qué más da, aunque "sepa mal decirlo" no valgo la pena, esa es la conclusión. Estoy seguro de que si desapareciera ahora poca gente se daría cuenta o le importaría, aunque no tiene tanto que ver conmigo ¿no pasa así con todos?¿no somos completamente reemplazables e innecesarios? Total, puedes irte de viaje, conocer más gente y ser todo chachi guay aunque no sepan como eres realmente. Idilios estúpidos. Pero claro, nos llaman psicópatas, locos, estúpidos e insistentes. Y otras cosas que no sé.

 

Me sorprende como, rememorando cierto texto, sigue totalmente vigente incluso cuando han transcurrido cuatro años desde que lo escribí. Aunque no es solo vigencia, sino que cada vez parece ser más cierto, sólo me dan la razón en eso, -indirectamente- cuando no se dan cuenta de que lo están haciendo. Y por supuesto, igual que terminaba el otro, la única amabilidad de esta semana vino dada por una chica a la que apenas conozco. Es increíble como gente con la que apenas hablo desde hace unos pocos meses me tratan mejor que gente de toda la vida. Patético. Sigue siendo cierto que la dos únicas personas que me aprecian se encuentran a mil kilómetros de distancia, incluso con el daño que les he hecho a las dos.

 

Y ya lo sé, escribo peor que antes, pero es que esto no es un escrito: es una catarsis.