Llevaba tanto tiempo sin que me pasara esto que ya ni me acordaba de cómo era. Y lo necesitaba. Cuatro años son muchos y muchas tonterías ocurren en ellos. Casi sin que te des ni cuenta de los errores que cometes, de decisiones que sabes que podías haber tomado de otra forma y no haber alargado estupideces que no llevan a ninguna parte. Que nunca lo han hecho. Porque pese a que nos duela es verdad. Y lo sabemos, siempre lo hemos sabido. Aunque nos neguemos a aceptarlo. Pero preferimos seguir viviendo en una broma que ya hace tiempo que ha dejado de tener gracia y que nos encierra en enfados contínuos, discusiones superfluas y vacuas que no hacen más que evidenciar lo que ya es obvio desde que esto empezó.


Y de repente, en el núcleo de todo lo que simboliza lo que más odio y detesto, con todas aquellas molestias que llevo tiempo evitando, con esos defectos que tanto llevo criticando...lo encuentro. Un amago de sentimientos. Y ni siquiera tenía ni idea de que estaba buscándolo. Pero eh, que bien se siente uno ¿no? Eso creemos todos. Ja. No te puedes sentir bien así, es un engaño. Ya lo fue entonces, antaño, en la oscuridad y lo sigue siendo ahora. Pero da igual, sigue siendo algo que necesito. Y no tenía ni de idea de lo mucho que lo necesitaba. Y mira que los defectos se tornaban obstáculos tal como siempre deberían haber sido. ¿O quizá no? Creo que no eran impedimentos, sino avisos. De errores en los que se puede caer de nuevo. Y tanto que se caen. Pero no sé por qué quería ignorar todo eso. Quería ser más fuerte ¿que mis convicciones? ¿Pero qué digo? ¿Todos mis ideales tirados a la basura por una tontería así? O quizá soy tan iluso de poder cambiar el mundo -al mundo- según mis deseos y preferencias. ¡O hasta creer que ellos podrán cambiar por mí! Muy iluso, demasiado.


Esa sensación era demasiado calurosa para apartarse, y mira que todo me empujaba a largarme de allí. Pero yo seguí luchando por ella. Iluso, iluso. Ellos criticaban la sensación, la amargaban, pero yo la defendía sin parangón; cegado por los reminiscencias del pasado, de imágenes que venían a la cabeza y que sabía lo que significaban. Pero olvidaba lo mal que acabó eso las otras veces. Ni siquiera hasta ahora me había dado cuenta que ninguna vez salió bien. Quizá no sea merecedor de ella...o de ninguna. Pero me daba igual, seguí adelante.


Y entonces resulta, cuando casi la convicción era suprema, cuando ya había allanado prácticamente todo el camino y renunciado a mis “creencias”, cuando ya estaba prácticamente preparado...un nuevo impedimento se acerca de madrugada para dejar las cosas claras -y eso que era de noche y todo estaba a oscuras casi. Odio ya los símiles luminosos, estoy harto de esa sensación estúpida que me confunde. Y que me hace querer renunciar a todo, incluso a la seguridad...porque en el fondo no sé lo que quiero ¿Riesgo?¿Novedad?¿Sentimientos nuevos? Pero no hay soledad para nadie, ni posibilidad de compañía. La sensación se escapó argumentando que ella nunca había sido libre y que nunca será mía.


Pero yo ya estoy harto...harto de esta situación sentimental en la que me encuentro en la que los sentimientos no tienen ya nada que ver, en donde la justicia supuesta es la que ha guiado mis acciones y las deudas a pagar, y esto no se supone que tenga que funcionar así. Para mí nunca ha funcionado como tenía que ser. ¿Todo fueron venganzas? Me niego a creerlo. Quizá era un desahogo, o la novedad. Y aunque tenía que haberlo parado hace tiempo siempre me convencía de lo contrario. Soy un débil.


Y ahora estaba a punto, de verdad. Casi lo había decidido, casi lo tenía todo preparado, pero nada, -tremendo jarra de agua fría, planchazo absoluto, helado amargado que casi se atraganta- nuevamente la salida queda bloqueada y mi encierro continúa. O peor, quizá no sea un encierro, sino un largo camino. Que no me lleva a ninguna parte. Que no me da lo que necesito.


Quizá no tenga ni derecho a ello. Quizá no sea merecedor de sólo un atisbo...


Sólo un atisbo...de felicidad. Pero la necesito. Quiero esa sensación. Para mí.


José “ZERAV” Malvárez Carleos a 11 de Agosto de 2007